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viernes, 19 de junio de 2009

La Belleza. Baudelaire.

La Beaute

Je suis belle, ô mortels! comme un rêve de pierre,
Et mon sein, où chacun s'est meurtri tour a tour,
est fait pour inspirer au poëte un amour
Éternel et muet ainsi que la matière.

Je trône dans l'azur comme un sphinx incompris;
J'unis un coeur de neige à la blancheur des cygnes;
Je hais le mouvement qui déplace les lignes,
Et jamais je ne pleure et jamais je ne ris.

Les poëtes, devant de mes grandes attitudes,
Que j'ai l'air d'emprunter aux plus fiers monuments,
Consumeront leurs jours en d'austères études;

Car j'ai, por fasciner ces dociles amants
De purs miroirs qui font toutes choses plus belles:
Mes yeux, mes larges yaux aux clartés éternelles

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La Belleza

Soy bella, oh, mortales, como un sueño de piedra,
y mi seno, donde a todos por turno nutrió,
está hecho para inspirar al poeta un amor,
eterno y mudo como la materia.

Incomprendida esfinge, yo reino en el azul;
un níveo corazón junto al blancor del cisne,
detesto el movimiento que desplaza las líneas,
y jamás lloro como jamás río.

Los poetas, delante de mis gestos altivos
que parecen copiados de antiguos monumentos,
consumarán sus días en árida labor;

Pues tengo para fascinar a estos dóciles amantes,
puros espejos que hacen todas las cosas más bellas:
¡mis ojos, mis profundos ojos de eterna claridad!

jueves, 12 de abril de 2007

Himno a la Belleza. Baudelaire.


"¿Qué abismos te condenan, qué cielos te redimen, Belleza? -Tu mirar infernal y divino derrama confundidos la caridad y el crimen: -Yo, que lo vi de cerca, lo he comparado al vino.

Un resplandor de aurora tus dos pupilas toca, te envuelven los perfumes del poniente brumoso, tus besos son un filtro y un ánfora tu boca que hacen cobarde al héroe y al niño valeroso.

¿Asciendes del abismo o bajas de los astros?. El demonio te sigue rendido a tu mirada; sangre o risa, al azar, vas dejando tus rastros y lo gobiernas todo, sin responder de nada.

Pisoteas los muertos que te han sido sujetos; el Horror es la más triunfante de tus joyas, y el Crimen, por la larga cadena de amuletos cuelga de tu cintura y en tu vientre lo apoyas.

Lo efímero, pasmado en su luz ardorosa, crepita, estalla y dice: ¡Bendigamos su alma!, el amante rendido a los pies de su dama, parece un moribundo que acaricie su fosa.

Que tus gracias el cielo o los infiernos labren, ¿qué me importa, Belleza, monstruo ingenuo y maldito, si tus ojos, tus pies y tu sonrisa me abren las deseadas puertas del ignoto Infinito?

¡Satánica o divina, ven! Angel o Sirena. ¿Qué me importa, si me haces -hada de ojos cambiantes, ritmo, perfume, luz, diosa mía serena, -más tolerable el mundo, más cortos los instantes?."

Me atrae la belleza que hay en el mundo. La Belleza que para los cristianos se identifica con la Bondad. El mundo es un lugar imperfecto porque lo vemos con una mirada humana, la única posible. La bondad comparte escenario con la violencia y la belleza con el horror. Es la eterna dualidad del Bien y el Mal que habita en la naturaleza humana. A pesar del enorme sufrimiento que estamos condenados a padecer, nos queda el consuelo de poder contemplar la Belleza.